Abuso de sustancias en la era del COVID-19

Desde principios del año 2020, se ha vivido una pandemia global que ha impactado no solo el sector salud, si no también diferentes aspectos de la vida humana. Las restricciones implementadas por los diversos gobiernos han impactado al ámbito educativo, laboral, económico y social.  Por ello mismo, no es sorprendente que haya afectado también los patrones de abuso de sustancias.

El impacto que la pandemia ha tenido sobre el abuso y consumo de drogas ilícitas no puede simplificarse en términos de “impacto positivo” o “impacto negativo”, ya que ha sido un efecto variado. Si consideramos que el abuso de sustancias es un negocio basado en producto y demanda, no es sorprendente que haya sido afectado por la recesión actual. Las medidas de cuarentena y distanciamiento social han afectado la distribución y venta de “drogas de la calle”; el cierre absoluto o parcial de las fronteras internacionales ha limitado el movimiento de drogas entre países, limitando la disponibilidad de productos internacionales; y el cierre de eventos sociales, como conciertos o festivales, ha disminuido la demanda de drogas recreativas. 

Sin embargo, la pandemia de COVID 19 ha ocasionado una crisis emocional en la población global. Diferentes aspectos, como el encierro forzoso, el aislamiento social, la crisis económica, el miedo a la enfermedad y muerte, han ocasionado un aumento de tasas de ansiedad y depresión en la población global. En particular, los trabajadores esenciales presentan un síndrome de estrés COVID, caracterizado por un estado de hipervigilia, que lleva a un aumento en el riesgo de abuso de alcohol y sustancias. En otras palabras, esta crisis de salud mental ha ocasionado un aumento en la demanda de consumo de sustancias.

El consumo de sustancias ha cambiado pero no disminuido

Pero, ¿Qué se consume si la droga que habitualmente utilizaban no está accesible? Se ha postulado la teoría que en respuesta a la pandemia actual, el patrón de consumo de sustancias ha cambiado pero no ha disminuido. Se ha reportado un aumento de venta-compra de sustancias por medio de la web y redes sociales, un aumento de abuso de drogas de venta controlada (ejemplo benzodiacepinas y metilfenidato), y un aumento del uso de drogas de uso en aislamiento.

Quizás lo más preocupante de esta población ante la pandemia COVID 19 es que representan una población en riesgo de complicaciones respiratorias. Las drogas inhalantes o que se fuman conllevan un daño al tracto respiratorio que complica la infección por COVID 19. Igualmente, la dependencia a sustancias aumenta el riesgo de desnutrición e inmunodeficiencias en el adicto. 

Wang et. al. encontraron en un estudio comparativo, que los pacientes con COVID-19 y abuso de sustancias tuvieron un peor pronóstico (muertes 9.6%, hospitalización 41%) que la población general con COVID 19 (muertes 6.6%, hospitalización 30.1%), observándose un peor pronóstico en afroamericanos con COVID 19 y abuso de sustancias (muertes 13.0%, hospitalización 50.7%) que los caucásicos (muertes 8.6%, hospitalización 35.2%). Estos son solo algunos ejemplos de por qué el abuso de sustancias puede aumentar el riesgo de complicaciones respiratorias y sistémicas. Sin embargo, el acceso a servicios de salud mental para la prevención de adicciones y su tratamiento ha estado limitado durante la pandemia.

Se deben implementar medidas de prevención de consumo

El acceso a servicios de salud, servicios de salud mental y servicios de atención a adicciones ha estado limitado. Muchos centros de salud han limitado el número de consultas y hospitalizaciones ante las medidas de cuarentena y distanciamiento social. Por su parte, los centros de rehabilitación han limitado su atención ambulatoria y hospitalaria como medida de prevención de contagio. Todo esto implica que durante la pandemia ha habido una alta demanda de abuso de sustancias con una atención en salud limitada. Es importante que los servicios de salud estatales y nacionales implementen medidas de prevención de consumo de sustancias, facilitando el acceso presencial o virtual a atención especializada y realizando un manejo oportuno de síntomas ansiosos y depresivos. 

Si tú o alguien conocido está pasando por alguna de las situaciones que hemos mencionado o alguna parecida, no olvides que la mejor opción es acudir a un profesional en salud mental. Ellos te guiarán y apoyarán en cada paso para que puedas salir adelante.

Recuerda que en Saluta nos preocupamos por tu bienestar y el de tu familia. Es por eso, que tenemos disponible para ti Teleconsultas en Psiquiatría, Psicología, Neurología, Geriatría, Sexología y Medicina General. Todo para que encuentres un bienestar emocional y una salud mental óptima.

Blog escrito por:

Susana Espino Barros Palau

Médica Psiquiatra

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